El progreso y el control de la naturaleza

Hace unos días mi hijo adolescente me decía que, en el futuro, la humanidad estará compuesta por cyborgs porque el progreso es la sustitución de la naturaleza por la máquina. ¿Por qué consideras que sustituir la naturaleza es progreso? le pregunté. Porque la naturaleza es impredecible y nos hace vivir a sus expensas: sequías, lluvias, terremotos,  cambio climático…es bueno controlar la naturaleza para no tener que vivir dependiendo de ella, me contestó.

Curiosa reflexión, pensé yo. Es, desde luego, deseable, eliminar la incertidumbre humana, pero dudo que máquinas nos vayan a ayudar a eso. No sólo es optimista pensar que vamos a ser capaces de sustituir todo el entramado de la biosfera y de nuestros cuerpos por máquinas…¡lo que que es  ingenuo es creer que las máquinas nos van a librar de las incertidumbres!

Desgraciadamente, mi hijo no es el único que piensa que podemos sustituir todo por máquinas y ve la naturaleza como un estorbo o, como mucho, como algo decorativo (con lo cual, con unos pocos jardines y parques naturales que conservemos ya es suficiente). Esta idea de que el progreso es sustituir todo lo natural por máquinas imprega la mentalidad de la mayor parte de las personas de este planeta.

Yo creo que esta es una reflexión infantil de quien no conoce la técnica, lo cual se puede perdonar a  un adolescente, pero no al resto. A poco que uno conozca lo complicado que es mantener cualquier sistema técnico en buen estado –desde la calefacción o iluminación de una vivienda hasta los servidores informáticos internacionales–  sabe que la técnica está tan sujeta  a las incertidumbres, los accidentes, las desesperantes averías  y el deterioro como la vida… o más. Del azar, de los principios de la termodinámica, de la decrepitud y del trabajo no nos libramos… ni con cyborgs ni con burros.

 

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2 Respuestas a “El progreso y el control de la naturaleza

  1. el otro día debatiendo con amigos sobre la tecnología en nuestras vidas cotidianas, defendía que lo que hacía que la vida fuera una experiencia extraordinaria era lo inesperado, el caos, entendido como aquello que te ocurre no programado y que te abre posibilidades insospechadas que pueden cambiar tu vida. Tanbién les contaba que sigo yendo a la montaña sin movil y sin gps. La posibilidad de perderte un poco es una de las pocas aventuras que nos quedan, a parte del descubrimiento de sitios no buscados y hermosos. Por cierto ninguno de mis dos hijos estarían aquí si hubiera elegido aquel sabado ese bar en lugar del de al lado. Alli conocí a su madre. El azar. La aventura.

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