Objeciones de una científica a la campaña contra las “pseudociencias”.

En los últimos meses han proliferado las manifestaciones en contra de las llamadas  “pseudociencias”  en los medios de comunicación, muchas de ellas lideradas por la recientemente creada Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP) y estimuladas por escándalos recientes, como el del niño italiano que murió porque sus padres no quisieron llevarle a un hospital para resolver una otitis, confiando en la homeopatía. A pesar de a que esta campaña  levanta muchas simpatías por presentarse como una defensa del rigor científico frente a la magia, me gustaría posicionarme  contra ella por diversas razones, ya que creo que esta persecución no está exenta, también, de riesgos.

Puedo decir que soy parte de la comunidad científica, ya que soy doctora en Físicas y gran parte de mi trabajo en la universidad es la investigación y la publicación en revistas científicas. Sin embargo, esta campaña contra lo que tildan de pseudociencias me rechina profundamente. Me recuerda a los habituales intentos de las Academias de protegerse contra los paradigmas nuevos que rompen sus esquemas, esos paradigmas que, después, son la base de los avances científicos realmente revolucionarios.

Mi posición personal ante este tema se podría ilustrar con una anécdota que se atribuye a    Galileo. De él se dice que tiró dos bolas similares, una de metal y otra de madera, delante de sus maestros para demostrar que, en contra de la “verdad” de la teoría de Aristóteles, las dos bolas caían a la vez. Yo tengo una experiencia muy directa de la efectividad de los tratamientos homeopáticos en mi persona y en dos enfermedades que la medicina oficial trata de crónicas e incurables (asma y psoriasis). Si no fuera porque mi caso es realmente llamativo, porque la mejora fue muy rápida y no se puede atribuir otra causa y porque pasé décadas con estas enfermedades en un peregrinaje por diferentes médicos públicos y privados, quizá también   pensaría que la homeopatía es una “pseudociencia” y que todas esas cosas de las terapias alternativas son bobadas. Pero mi “bola de madera” ha caído exactamente al mismo tiempo que mi “bola de metal”, y por más que repito el experimento el resultado es el mismo ¿Qué debe hacer una buena científica? ¿Rechazar su experiencia para hacer caso a la teoría establecida? ¿Hacer mala ciencia, es decir, amañar y olvidar los datos incómodos que no cuadran con los esquemas preconcebidos para que la teoría parezca correcta?

Cada vez hay más personas que utilizan este tipo de terapias alternativas y acudir a ellas supone un riesgo: sobre todo el de perder tiempo y dinero; pero resulta muy   poco científico decir que todo lo que ofrecen son timos sin haber estudiado escrupulosamente todos los casos (como el mío) cosa que, evidentemente, requiere un esfuerzo enorme y no se ha hecho. Resulta llamativo que, tanto la APETP como numerosos artículos aparecidos recientemente , hablen  taxativamente de que todas estas terapias son inútiles y todos los casos positivos son debidos al efecto placebo, sin dejar el mejor resquicio para la duda.

Esa no es la forma de hablar de los científicos cuando hacen buena ciencia. Los científicos del IPCC, por ejemplo, ha dedicado décadas a proyectos de investigación sobre la relación entre el cambio climático y las emisiones antropogénicas, y  hablan de que “es muy posible que sea causado por los seres humanos” y de que haya “ más del 90 % de certeza” de ello, etc. Sorprende que los médicos de la APETP, sin embargo, puedan resolver de un plumazo  y con una evidencia absoluta la relación entre cientos de terapias alternativas y cientos de enfermedades sobre miles o millones de enfermos  después de unos pocos estudios.

Además, estas campañas están constatemente acudiendo a razones emocionales y estableciendo una lucha entre “los que creen en las pseudociencias” y “los que creen en la ciencia” que me resulta espantosamente acientifica. La ciencia no necesita acólitos que crean en ella ni tribus que se vistan con sus colores, porque la ciencia no es fe, es simplemente un método para interpretar y conocer la realidad y no debería utilizarse como un estandarte  para luchar contra “el otro”. Esto se parece más a una campaña orquestada contra  ciertas tendencias que no gustan  a alguien  (¿quizá a la industria química?) que  está utilizando el prestigio de lo científico para luchar contra sus particulares enemigos. Esto no es hacer buena ciencia ni fomentar el espíritu científico, es, simplemente, marketing.

Por ello, el papel de los médicos ante todas estas terapias alternativas, a mi juicio, no puede ser el de convertirse en una institución censora que le diga a la gente lo que tiene que creer y debería limitarse a dos aspectos. El primero sería insistir públicamente en que se  busque siempre primero un diagnóstico en la medicina oficial, se acuda a los hospitales en los casos agudos y  no se abandonen los tratamientos  convencionales sin ser muy conscientes de los riesgos (y no se haga en menores de edad). También se debería vigilar que no se vendan sustancias prohibidas por la legislación, cosa que ya se hace. Pero el segundo aspecto que deberían tener en cuenta los médicos es preguntarse en qué están fallando ellos o en qué están acertando los otros  para que este tipo de cosas tengan cada día más aceptación.

El riesgo que suponen estas terapias viene, sobre todo, del hecho de que se rechace la medicina oficial por su culpa. Lo realmente peligroso  es que aparezcan gurús que prometan curarlo absolutamente todo con los remedios que ellos venden y que absolutamente todo lo que hace la medicina oficial es pernicioso. Porque el problema es ese absolutamente todo, ese creer que “mi” teoría particular es la mejor y la única y que, además, lo cura todo. De poder caer en este error, por cierto, tampoco se libra la medicina académica que debe reconocer que no lo sabe todo, que todavía tiene mucho que aprender e investigar y que, evidentemente, hay muchas enfermedades que no cura.

Es esa modestia del que sabe que no sabe la que hace avanzar  la ciencia, ya sea por los cauces oficiales o por los extraoficiales. Porque la historia de la ciencia está llena de avances surgidos en sus límites, en muchas ocasiones rallando el absurdo, el arte o la magia; y se han descubierto muchos hechos reveladores a  través de  creencias erróneas. Prohibir a toda “terapia experimento” que dé la impresión de no ser efectiva o que haya sido desacreditada por algún estudio (quizá interesado) supone que nos privamos de descubrir cosas nuevas; supone no dejar que personas inquietas (algunas de ellas con formación científica y con buena voluntad, otras no) acumulen experiencias que quizá en el futuro sean de gran valor para la medicina.

La medicina oficial también tiene todavía muchas cosas que aprender y tiene que reconocer que hay muchas personas enfermas a las que no sabe cómo ayudar. Desde el siglo XX se ha avanzado enormemente en el tratamiento de las enfermedades infecciosas, en la cirugía y en el diagnóstico, pero la medicina actual está fracasando a la hora de dar respuesta, por ejemplo, a las enfermedades relacionadas con la contaminación  y a la hora de explicar el imparable aumento de las alergias y el cáncer. Quizá algún día esas mismas tendencias que ahora tacha de “pseudociencia” sean la clave de descubrimientos revolucionarios que permitan curar o evitar esas dolencias.

De hecho, no sería extraño que su fracaso ante el cáncer y las enfermedades ambientales se deba a su insistencia en curar casi exclusivamente mediante medicamentos químicos, lo cual no funciona en enfermedades cuyo origen es, precisamente, el abuso de la química. Sorprende, por cierto, que la APETP ponga tanto énfasis en que se prohíba la venta de sustancias cuyo único peligro, según ellos, es ser un placebo y no levante la voz contra la escandalosa venta de todo tipo de herbicidas, pesticidas, biocidas y disruptores endocrinos que se añaden  sin apenas control  a nuestros alimentos, ropa y productos de limpieza habiendo bastantes evidencias de sus efectos cancerígenos.

La ciencia médica está todavía muy enclaustrada en un paradigma reduccionista y  muy basada en el medicamento mientras los científicos más lúcidos están viendo que necesitamos superar el reduccionismo para avanzar hacia una ciencia  más sistémica. La medicina oficial se comporta demasiadas veces como el mecánico de un coche que, si falla una pieza,  la sustituye por otra y  ve demasiadas pocas veces el cuerpo como lo que es: un organismo con una complejísima capacidad de autorregulación y regeneración. Las medicinas “alternativas” suelen incidir precisamente en esos aspectos donde falla la oficial: ser más sistémicas, no abusar tanto del medicamento y ver el cuerpo-mente-persona como una unidad. De hecho, lo que muchas de ellas hacen no es curar sino, simplemente, poner al cuerpo en un estado de bienestar que permita que todos esos complejísimos mecanismos de regeneración  se pongan en marcha. Al fin y al cabo, el propio Hipocrates,  padre de la medicina occidental, ya decía que es el cuerpo el que cura, no el doctor.

Si hablamos de que algo es terapéutico cuando consigue ayudar al cuerpo a recuperar su equilibrio, todo lo que permita que la persona mejore la gestión de sus emociones, la colocación de su cuerpo o sus hábitos psicológicos  puede ser visto como terapia, sin que tenga por qué ser demostrable objetivamente o estrictamente científico. No todo en la cultura humana puede ni debe ser probado mediante la experimentación científica. El arte no es demostrable objetivamente pero es necesario para el ser humano y desde hace milenios sabemos que puede ser curativo (aunque también sabemos que no lo puede curar absolutamente todo). ¿Hay alguna diferencia entre la risoterapia actual y la comedia de siempre, o entre la musicoterapia y la música que desde hace milenios cura el alma humana?

Recuperemos un poco la cordura y no caigamos en ninguno de los extremos aberrantes del “yo lo sé todo”. Se debe insistir en la importancia de acudir en primer lugar al médico y al hospital, pero no se puede prohibir que las personas enfermas a las que la medicina oficial falla experimenten por otros caminos. Se debe exigir rigor científico a lo que es ciencia, pero también ser debe admitir que el método científico no se puede aplicar a todo. Se debe tener respeto por el conocimiento acumulado por las Academias durante milenios, pero no se puede prohibir avanzar a todas las personas que deciden alejarse de los caminos trillados para buscar nuevas explicaciones de la realidad.

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575 Respuestas a “Objeciones de una científica a la campaña contra las “pseudociencias”.

  1. Se han hecho aportaciones importantes en esta entrada. Para que no se pierdan entre tanta zaborra también vertida aquí, quizás a modo de Conclusiones, selecciono algunas en su literalidad, con el (espero) permiso de sus autores. Quizás interese darles un repaso. Gracias a ellos, a todos a quienes les mueve un propósito honesto y desinteresado de mejorar la asistencia sanitaria y a la Dra. Mediavilla:
    La ciencia no tiene por qué “explicar todo”, los fenómenos nuevos usualmente no tienen una explicación más que tentativa, eso es de ciencia
    El meta-análisis, de hecho, es una herramienta estadística sujeta a un cierto grado de subjetividad.
    Todos hemos mamado del método científico, pero como bien reflejas en tu post, vemos que nada es la panacea, y cada cual ha buscado donde le ha parecido para beneficiar a sus pacientes
    ¿Qué pasa cuando una industria no tiene controles?
    No encontrar pruebas no es lo mismo a que encontrar que “no funciona”
    Exijo mi libertad para elegir qué hago con mi vida y en qué me gasto mi dinero, no quiero convencer a nadie pero sí me toca las narices esta persecución cargada de bilis hacia algo que a mí, a veces, me funciona
    Yo no creo en la Homeopatía, porque no es cuestión de fe: la compruebo
    De todas formas me resulta muy curioso que haya médicos en este post asegurando que ellos ven la efectividad de los tratamientos mientras tantas personas, que reconocen no haberlos probado nunca, aseguren vehementemente que son placebos
    Y no, no estoy de acuerdo en que la gente tenga que tener fe, ni siquiera en la ciencia. Porque el que se basa en la fe puede pasar un día de tener fe ciega en Mullet y al día siguiente a tener fe ciega en Pamies (que ambos hablan de igual forma, como vendedores y charlatanes). Los problemas de la fe en gurús irresponsables se curan cuando la gente empieza a pensar por sí misma, desde el respeto a los profesionales, pero no desde la fe ciega
    ¿Por qué no dejamos a los científicos que trabajen y descubran si finalmente era útil o no?
    Me parece correcto que emitáis vuestra opinión, pero asociaciones buscando prohibiciones y pidiendo campañas a cargo del estado, no gracias . Yo decido qué hago con mi cuerpo y con mi vida, no necesito que nadie me imponga nada
    Es un deber ético denunciar las campañas de acoso, persecución, intentos de censura y, sobre todo, que no bloqueen investigaciones por los prejuicios de pequeñas oficinas que se auto etiquetan “escépticas”
    Nadie tiene la verdad absoluta
    Reconocer la experiencia y la observación de uno mismo y del entorno fue el inicio de la Ciencia
    Desconocemos muchas cosas y podríamos aprenderlas juntos unos de otros si dejáramos de pretender que nuestra visión es la correcta
    El mero hecho de llamar a todo lo que no entra en esas pautas y cánones “pseudociencia” es arrogante, y la Ciencia no es arrogante, es humilde, atenta y sagaz y está siempre a la escucha
    Si para ser “objetivo” o para encajar con lo que dice la mala ciencia tenemos que olvidarnos de lo que observamos y experienciamos en nuestra vida estamos entendiendo mal lo que ahora llamamos ciencia y lo que es ser objetivo
    Desechar la introspección y abrazar la objetividad científica como único camino no es muy sensato
    A mí me parece interesantísimo que haya tanta variedad de experiencias de curación de uno y de otro lado. No veo que sea motivo de enfrentamiento, creo que nos pone a todos en nuestro sitio, y nos llama a la colaboración mutua
    Si nadie puede afirmar nada a partir del “a mí me funciona”, entonces no puedes negar nada a partir de un “a mí no me funciona”
    Para su información creo que la Práctica Basada en Evidencias, es fundamental para la toma de decisiones en salud, pero tiene límites y no la podemos convertir en dogma
    ¿Usted sabía que la PBE, además de considerar los resultados de investigación con la mejor evidencia disponible, debe considerar los valores y preferencia del paciente y los recursos de sistema sanitario?
    No estoy de acuerdo con los timos de la industria, tanto farmacéutica como homeopática
    No tapemos el sol con un dedo, los ciudadanos van a continuar utilizando la homeopatía, lo más lógico es que se siga investigando sobre su eficacia (…) para hacer un mayor control de productos en el mercado y reducir los timos y riesgos para la salud
    Es un tanto irónico que alguna gente que se siente “estafada”, cuando le preguntas, te responden que la usaron una vez y no siguieron el tratamiento, es un poco raro eso. Y en otros casos realmente no la usaron nunca
    Regularla permitiría tener un mejor control de los que son médicos, los que no lo son y los que se autodenominan “homeópatas” sin haber estudiado nada
    Mientras se discute la cuestión científica yo me siento satisfecha con el resultado en vivo y en directo, en 25 años que la utilizo. Y no sólo yo. Toda la familia

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  2. La verdad es que lo que me rechina a mi es que alguien, que reconoce pertenecer a la comunidad científica, use sus vivencias personales para defender la bondad de un tratamiento que no avala la ciencia mediante un estudio serio. Y lo de afirmarse en la anécdota de las bolas de Galileo ya raya en la manipulación. Y se lo digo con esta crudeza porque usted reconoce que publica y sabe lo que se puede y no puede decirse, con seriedad académica claro.

    Todo lo que dice estaría muy bien si no dijera que es doctora en Físicas y que publica e investiga en una universidad, eso es un golpe bajo a la Ciencia, pues lo que no se puede demostrar no vale validarlo con su bagaje académico, y que entiendo le causará más demérito entre sus colegas que aplausos.

    Yo le tiraré las bolas de Galileo, y resulta que ni la psoriasis de mi mujer, ni mi asma ni la de mi hijo han notado la más mínima mejoría con la medicación que nos recetó un médico homeópata, bueno varios, pues no hemos ido siempre al mismo.

    ¿Prueba esto que no funciona la homopatía?, pues no, ciertamente como tampoco que sí funciona, pero desde luego no nos ha curado, ni a mi padre ni a mi madre. Y lo más importante, los defensores de la homeopatía todavía no han demostrado que funciones más allá del efecto placebo. Y tiempo han tenido, estamos todos esperando que hagan un ensayo doble o triple ciego, que funcione y nos indique el camino a seguir, pero nada que no lo hacen. ¿Por qué será?

    Gracias por su tiempo.

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    • Siempre con el mismo argumento de que si una experiencia personal no sirve de que si es una vergüenza que un ilustre científico pruebe cosas que ya de antemano todo el mundo sabe que no son científicas…. Se repite eternamente el debate sin entrar en lo más crudo de la cuestión: el que se tome la ciencia como una cuestión de marketing sin usar el mismo rigor científico para la autocrítica que para la crítica.

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      • No pensaba responder, me parece su contestación tan vacía de contenido… Pero en fin, puntualizaré un par de cosas.
        Efectivamente, una experiencia personal no sirve, tiene que ser reproducible, y que le ocurra a más gente sería de gran ayuda, ¿le suena o no?. Yo, por mi parte, ya he expuesto que mis experiencias son todas negativas, por si no me he explicado bien y no entiende lo anterior.

        La Ciencia, nos guste o no, tiene su método, usted debería conocerlo, y saltárselo está bien, para publicar aquí claro. Pero no deja de ser una vivencia personal lo que usted cuenta, y una particular forma de ver que las personas que defienden el método científico, como forma de tener todos un estándar para ver las cosas, atacan a lo que no se ajusta a dicha manera de ver. Cierto, es así, los que defendemos dicho método científico no deseamos ver a personas contando sus vivencias, como si fueran la verdad, a una sociedad que se lo cree todo, y menos a una persona que por su posición académica ha aceptado dicho método como forma de llegar a la verdad, o por lo menos acercarse.

        Seguro que existen muchas cosas que no conocemos y que ahora nos parecen demasiado extrañas, pero para eso están ustedes, las personas que tienen una especial sensibilidad para verlas, para que estudien desde otro puntos de vista y nos la muestren, pero usen el mismo lenguaje, el de la Ciencia, para hablarnos. Cualquier otro mensaje suena a huero, manido e incluso interesado (interesado por los que quieren enriquecerse a costa de vender cosas que no sirven para lo que dicen, aunque haya gente diga que a ellos sí, con toda la buena intención, entiendo).

        Yo entiendo que el que dice que algo funciona, es el que debe demostrarlo. Y si no puede o sabe, hay algo que sí funciona con la Ciencia, que es la estadística. Si las curaciones fueran tan claras, en este caso con la homeopatía, ¿por qué no hay estadísticas que las muestren? . Yo estoy esperándolas, pero no para tirarme de los pelos, sino para agradecerlo, así somos los que creemos en la Ciencia. Sería la apertura de un campo impresionante en la medicina.

        Me despido deseándole un buen día, y pidiéndole que cuando conteste sea más cuidadosa, pues alguna persona podría pensar que yo le he llamado “ilustre científico” y no es así.

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    • . Si las curaciones fueran tan claras, en este caso con la homeopatía, ¿por qué no hay estadísticas que las muestren?

      Es imposible que tras cientos de comentarios no te dieras cuenta de con hacer una simple búsqueda, nada difícil, encuentres que sí hay estadísticas. Si no puedes, y crees que no existe ninguna, es muy fácil. En el post podrás encontrar los enlaces a 11 estudios doble o triple ciego.

      losseudoescepticos.wordpress.com/2017/06/11/seudologica-en-el-seudoescepticismo-su-mundo-se-desmorona-y-no-lo-quieren-aceptar/

      Ahora la cuestión será si realmente agradecerás lo que prometes o pondrás alguna excusa.

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      • Pues gracias “losseudoexcepticos” por la respuesta, pero tengo que confesarle que no encuentro ninguna.

        Uso Google y he realizado búsquedas avanzadas, normales, del último año, de todos, cualquier idioma, variando las palabras (homeopatia y estadisticas) y no encuentro ninguna, solo algún estudio, pero no una estadística al uso (esa que dice al final que de tantas personas, de x edades, distintos sexos, pesos, … etc un x% ha notado mejoría, se ha curado, o lo que sea). ¿Será que Google está compinchado y no muestra los datos o es que es el mío?.

        En Yahoo he encontrado 2 referencias, pero una del 2010 no habla de las estadísticas, excepto en el título, y el otro no habla directamente.

        Yo estaría muy agradecido si me puede facilitar alguna referencia (“con hacer una simple búsqueda, nada difícil, encuentres que sí hay estadísticas.”) que poder consultar, ya que veo que por mi solo no las encuentro. Siento mi torpeza.
        Gracias.

        Que tenga un buen día.

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      • “pero no una estadística al uso”

        De hecho los ensayos clínicos doble y triple ciego tienen estadísticas.

        “¿Será que Google está compinchado y no muestra los datos o es que es el mío?.”

        Nadie compincha, usando google te da estadística de uso publicados en estudios científicos, ¿cómo no te enteras de eso?

        No es tu torpeza, es que de los 11 estudios puestos en el post no mencionas nada y haces como que no lo has visto.

        De nada.

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  5. Buscar en Google? Un científico buscaría en pubmed y está lleno de meta-análisis. Por favor, si la red está llena de cualquier cosa, busca en las revistas científicas.

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  6. Evidentemente todo el mundo de a pié sabe que hay detrás del intento de destruir, aniquilar cualquier resquicio de esperanza a la curación de enfermedades leves o crónicas (no hablo de cáncer) que requieren de cara medicación, dependientes para siempre, se cobran vidas humanas en todos los sentidos, por que mas de las tercera parte de la población mundial no puede pagarlas o quedan destruidos con efectos secundarios gravísimos, como he vivido cerca casos conocidos, el más grave una afección cardíaca debido a medicación, Intereses económicos, són tan bobos los científicos? Como en Big Bang theory cuando de buena voluntad inventaron algo que podría explotarse militarmente “de verdad son tan listos? O están vendidos?”
    Todo el mundo sabe el caso de Pamies? Si no fuera por el, miles de personas seguiríamos consumiendo químicos para edulcorar a riesgo de contaminar nuestros organismos, la industria tubo que cambiar gustos y costumbres gracias al descubrimiento de la Stevia, y siguen haciéndolo! El 99% de la Estética que se vende ahora aún lleva edulcorantes artificiales! Por no hablar de bebidas e incluso no puedes tratarte con según que medicamentos que llevan spartamo… ya no sigo más, quizás así entiendan la poca credibilidad de la era científica del siglo XXI, última noticia: en Eeuu consiguen editar, ADN, a alguien le da especial ilusión? Pues no, por que la ciencia ya solo se debe a poderes economicos, el 99% restante de la población donde me incluyo, no nos va ni nos viene. Pero ser conscientes que indirectamente invertimos en estos avances científicos, con nuestro trabajo, sudor y sangre, todo està relacionado.

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  10. Después de tantos comentarios sobre ciencia…
    Sorprende que NADIE haya reparado en la falacia de la “anécdota” de Galileo (lo que no se si será indicativo de algo sobre el resto del asunto).
    Dos bolas “similares”, de metal y madera (a no ser que esten muy precisamente diseñadas y nunca si son de igual tamaño) no llegarán al suelo al MISMO tiempo al ser dejadas caer desde la misma altura en la atmósfera (este es el pequeño detalle, el medio que las envuelve).
    Esta “contra-anécdota” es solo una “parábola” (en el sentido bíblico) de como una afirmación del calibre “la homeopatía cura” no puede estar solo basada en “a mi me curó”, “no puedes demostrar que no cura”, y demas argumentos que se olvidan del medio que los envuelve.
    ¿Cual es el medio?:
    – Dinero, “New Age” (lo alternativo mola), Panaceismos (cura sin otros efectos…), sindrome de conspiraciones (farmacéuticas, ciencia cerril), acientificismo.

    Por cierto una pregunta: Si las disoluciones tan curativas, comprobable matemáticamente, no tienen nada del principio activo y “curasen”… ¿A nadie se la ha ocurrido que sí que tengan un principio activo? .En otras palabras. ¿Que haya un “gato por liebre” y se estén suministrando dosis de principios activos “no controladas”?.

    “Conozco mas mentiras (muchas) que milagros (ninguno), así que cuando veo un milagro siempre pienso que es mentira, por estadística, es mejor”.

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    • La anécdota de Galileo no es más que una metáfora, a ver si entendemos las metáforas.No sé lo que hizo Galileo y nadie lo sabe pero el caso es que se demostró que, contra las apariencias, su teoría era válida. Aunque…¿qué pasa si fueron dos bolas huecas de madera, una rellena de plomo y otra de aire?
      Y, por cierto ….¿qué pasa con el New Age y lo “alternativo”? ¿que hay que demonizarlo y ridiculizarlo por ley? ¿por qué tanto miedo a cosas que decis que no son más que patrañas? En los años 70 y 80 surgieron corrientes ideológicas anticapitalistas que se engloban en eso que ahora despectivamente llamamos new age-hipismo (70) o alternativo (80-90) y que tenían un trasfondo político mucho más sólido que las tonterías folclóricas a las que se les reduce habitualmente. Aunque había mucha patraña en todo ello (como en todas partes) también había críticas al sistema muy profundas y bien argumentadas (los límites del crecimiento, la ecología, el modelo de desarrollo extractivista y las relaciones de opresión norte-sur de la globalización, las alternativas de los pueblos originarios americanos y asiaticos….etc.). ¿Por qué lo llamáis ciencia cuando estamos hablando de politica?¿por qué no decimos claramente que la homeopatía, la medicina natural, los antitransgénicos etc no es más que una parte de una crítica política y económica al sistema?

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  11. El concepto principal y objetivo de la medicina natural o técnicas naturales de salud, NO es tratar la Enfermedad sino a la persona.
    Cuando la persona enferma no acepta este principio es muy difícil su recuperación.
    Por ejemplo ningún tratamiento natural debería ir aislado de la alimentación. Es básico. Muchas personas no lo aceptan y continúan con su ritmo. Consecuencia no mejoran.
    Es como si se medicara a una persona con hipertension y esta continuara consumiendo cantidades importantes de sal, porque no le gusta la comida sosa.
    Esto es desde lo funcional.
    Con los trastornos de origen emocional (nerviosos)pasa de la misma manera, se necesita llegar a las causas para rehabilitarse.
    Los productos o remedios naturales no bloquean nada, solo habilitan para para que nuestro organismo reaccione favorablemente frente al problema que esta causando este desequilibrio de salud. No son medicamentos. Si se administran como medicamentos no funciona.
    Por lo general los tratamientos naturales van asociados a cierto cambio en el ritmo y o forma de vivir y pensar … y ante esto, muchas personas se resisten.
    Llegar a conocer todos estos conceptos y variables y aplicarlas adecuadamente es Ciencia, diferente a la ciencia médica farmacológica, pero Ciencia al fin.
    Estoy de acuerdo con la regulación No con la supresión.

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  13. A mi lo que me rechina de este artículo es que se pretenda dejar a las pseudociencias como “nuevos paradigmas” que podrían ser “revolucionarios” y que los académicos “tratan de protegerse” porque son como de mente cerrada. Eso es completamente falso. La ciencia acepta cualquier nueva aportación, y se pone a prueba. Lo cierto es que cuando algo está tildado de ser “pseudociencia”, es porque existe evidencia reportada de que una terapia no funciona. No, los charlatanes y sus seguidores no son pobres galileos incomprendidos. Y como científica que te consideras deberías saber recabar mejor la información acerca de estas prácticas, que no han sido tildadas de pseudocientíficas a la ligera.

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    • A ver, si queremos realmente ser científicos lo primero que tenemos que hacer es no meter todo en el mismo saco. Claro que hay cosas tildadas acertadamente de timo (no me gusta nada la palabra pseudociencia asi que voy a dejar de usarla) . Pero tampoco es cierto que los que abanderan esta campaña sepan fehacientemente que todo lo que critican es un timo. No lo saben, simplemente actúan por intereses económicos o por prejuicios.

      No es verdad que la ciencia acepte cualquier aportación y la ponga a prueba, porque no hay ni tiempo ni dinero para ello. Al final termina siendo el tiempo lo que pone a estas “tendencias originales” en su lugar.
      Lo único que podria hacerse para poner un poco de sensatez en este mundo de terapias alternativas sería documentar y hacer públicos todos los casos clínicos , es decir, algo similar a lo que se hace en plataformas como booking.com para los hoteles, valga la comparación.

      El testimono de los propios pacientes debería ser el que permitiera distinguir las terapias válidas y los profesionales honrados de los charlatanes inconscientes.

      Estoy segura de que si algo de ese estilo algún día se implementa los pseudoescépticos os ibais a quedar con los ojos como platos de ver la cantidad de gente a la que estas cosas le vienen bien. Porque al final las cosas se transmiten por el boca a boca y si algo no funciona tú no se lo recomiendas a nadie y ese terapeuta simplemente se arruina.

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    • “La ciencia acepta cualquier nueva aportación, y se pone a prueba”.

      Lamentablemente esa frase es muy común tanto en ciertos científicos como en “divulgadores”, pero no tienen sustento empírico. La ciencia no existe, hay ciencias y dependen de la ideología. Hay tantos ejemplos en la literatura que son cientos. Y esa hipótesis es muy fácil de poner a prueba, un ejemplo es la reciente carta de posicionamiento de la EASAC, donde un grupo de físicos y químicos aparecen como autores. Esa carta es un excelente ejemplo de que científicos competentes son capaces de taparse los ojos, sesgarse y creer que son objetivos. Es el equivalente a la negación en un nivel extremo.

      https://losseudoescepticos.wordpress.com/2017/09/23/la-easac-hace-el-ridiculo/

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  14. Pingback: Objeciones de una científica a la campaña contra las “pseudociencias”. – Gemma pitarch·

  15. “Si eso fuera verdad, ya lo sabría todo el mundo” – bala el borrego medio, desconociendo que del stablishment sanitario, que es el mayor negocio del mundo, no sale información sino propaganda.

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  17. Pingback: Objeciones de una científica a la campaña contra las “pseudociencias” | Lo que podemos hacer·

  18. Extraordinario artículo de una verdadera científica. Tiene mi total apoyo y comparto sus opiniones claras y precisas. Recientemente ademas ha entrado algo de cordura en el congreso y han rechazado la propuesta de ciudadanos contra las mal llamadas pseudociencias gracias al certero análisis del PSOE. El gran aumento de pacientes que recurren cada vez mas a las medicinas blandas (dietas, productos ecologicos y naturales, fitoterapia, etc..) es debido a los grandes efectos secundarios de muchos tratamientos de la medicina mal llamada igualmente científica, ya que a la psicología por ejemplo no se la considera cientifica. ¿Alguien sabe cientificamente (exactamente) como actúan farmacos antidepresivos o ansiolíticos o muchos otros?. Lo dudo. Y no por eso dejan de utilizarse. A los incredulos en la homeopatía les recomiendo que lean en frances los dos volumenes dedicados a ella en la Enciclopedia Medico Quirúrgica (EMC) y se asombraran de la extensa bibliografía CIENTIFICA que hay sobre el tema. Y tambien los recientes trabajos del premio Nobel Luc Montagnier a la vanguardia de la verdadera ciencia abierta de mente.

    Médico. Doctor en Filosofia y CCEE

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