De la Riva: experto en colgarse medallas ajenas

En estos días hay por Valladolid unos carteles publicitarios del Ayuntamiento con el eslogan “orgullosos de nuestros…” que aplica tanto a calles como a parques o a huertos urbanos. Esta publicidad institucional es un uso del dinero público para precampaña electoral más que discutible, pero, además, en algunos casos muestra una desfachatez enorme.

En concreto, el eslogan “Orgullosos de nuestros huertos urbanos” es tremendo ¿Cómo puede un ayuntamiento que ha llegado a mandar a la Policía Municipal a prohibir plantar hortalizas a los vecinos de Parquesol presumir de crear huertos urbanos? Es increíble que un Ayuntamiento que no sólo no ha apoyado, sino que ha puesto todo tipo de trabas a los vecinos y vecinas que querían crear huertos se pueda apuntar el mérito, pero…increíblemente ¡lo hace!

También hay carteles con el eslogan “Orgullosos de nuestros parques” con una foto del parque de Contiendas. Aunque este caso no es tan descarado, también sigue la misma tónica. Fue la iniciativa ciudadana “Anillo verde para Valladolid” la que consiguió, después de muchos años de promesas, tres años de plantaciones vecinales y varias reuniones con concejales y técnicos, que el Ayuntamiento finalmente realizara un parque forestal con un diseño  mucho menos urbano de lo que en principio tenía en mente, lo que ha demostrado ser un éxito.

Esto no es nada nuevo. El equipo del PP en el ayuntamiento es experto en hacer este tipo de milagros publicitarios. Muchos se preguntan cómo es posible que un alcalde con tan poca talla personal, un urbanismo mediocre y una gestión tan chapucera haya conseguido estar tantos años en el Ayuntamiento de Valladolid.  Yo creo que la razón está es esto: en  esa enorme habilidad que tiene  para publicitarse, copar los medios de comunicación y atribuirse todos los méritos de la ciudad, haciéndonos creer que todas las iniciativas culturales, económicas y sociales son obra suya.

La dinámica es siempre la misma: las asociaciones vecinales reivindican algo con grandes dosis de trabajo voluntario,  el Ayuntamiento se opone hasta que ve que hay demasiada presión. Entonces copia la idea de los vecinos y se atribuye el mérito con grandes dosis de publicidad institucional, silenciando  la reivindicación vecinal.

Valladolid es una ciudad que bulle de actividad social, cultural y política. Desde las iniciativas de las diferentes mareas verde, naranja, blanca o negra, las asociaciones de parados, de estudiantes, feministas, ecologistas, animalistas, LGTV, las activas asociaciones vecinales, los grupos de consumo y comercio justo, los aficionados al cine,  al comic, al rugby, al circo, los grupos de teatro, de música, los coros, los poetas, las batukadas, los amigos del Canal de Castilla o del Camino de Santiago, hasta los cuarentunos. Toda esa enorme actividad social y cultural es mérito de miles de personas anónimas organizadas en cientos de asociaciones. No es mérito, precisamente, del actual equipo de gobierno, sino de esa maravillosa ciudadanía que actúa en la sombra, sin apenas apoyo político y que tiene que soportar a un  consistorio que se pone las medallas de sus logros en cuanto tiene ocasión.

Ya va siendo hora de quitar de la alcaldía a ese PP que no crea ciudad sino que copia e incluso estorba. Por suerte, para las elecciones municipales de mayo, hay una fantástica candidatura que recoge  la gran mayoría de las organizaciones sociales de la ciudad. A ver si los vallisoletanos saben darse cuenta de la cantidad de gente valiosa y activa que Valladolid Toma la Palabra recoge. Es  hora de que sean esos activistas, que lleva décadas creando ciudad desde la base, quienes creen también, desde el poder, una ciudad mejor para tod@s.

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2 Respuestas a “De la Riva: experto en colgarse medallas ajenas

  1. Esperemos que a los vallisoletanos no les flaquee la memoria y escojan por los méritos, no por inercia. Orgullosos si , con memoria también.Cuando los gobernantes se olvidan del pueblo éste debe hacerse valer. Ahí fue Villalar tal día como hoy , la respuesta a las promesas rotas de un Carlos I . Y es que hay gobernantes que sólo piensan en sí mismos y en hacer la rueda como los pavos del parque.

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    • Bueno, parece que los vallisoletanos han respondido no demasiado mal esta vez. Los pueblos cambian, por suerte, cuando es para bien a base de enormes esfuerzos de héroes anónimos a los que nadie reconoce ni paga, pero al final todo lo invertido se nota. Curiosamente Villalar continua siendo una fiesta muy concurrida, y es un signo de una comunidad que quiere sacudirse muchos yugos. A ver si seguimos avanzando.

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